martes, 10 de febrero de 2009

las catacumbas!!*

Las catacumbas son unas galerías subterráneas que algunas civilizaciones mediterráneas antiguas construyeron y utilizaron como lugar de enterramiento. Las más conocidas y las mejor estudiadas son las catacumbas de la ciudad de Roma. También son conocidas las catacumbas de París, aunque su origen es bien distinto (siglo XVIII)
Desde un punto de vista etimológico, el origen de la palabra catacumba es incierto. Algunas fuentes creen que viene del
griego κατα (debajo), y τυμβoσ (túmulo); o también de κατα (debajo) y κυμβη (excavación). Otras dicen que viene del latín cumbo, de un verbo que combinado con las partículas ad, cum y de, significa yacer, o estar acostado, de ahí que catacumba signifique "lugar donde se está acostado". Su traducción literal es "agujero", nombre de un distrito periférico de Roma, en cuyas proximidades había un cementerio subterráneo, donde en el siglo III, se trasladaron provisionalmente los cuerpos de San Pedro y San Pablo. En castellano es un término que empezó a utilizarse en el siglo XVIII.
SU ORIGEN.
Según teorías del siglo XVIII el origen de las catacumbas eran excavaciones que habían creado los romanos en el subsuelo de la ciudad para extraer arenas y materiales de construcción. Cuando se agotaban o se abandonaban estas canteras, los cristianos las aprovechaban como cementerios añadiéndoles nuevos túneles. Sin embargo esta teoría ha ido siendo abandonada al realizarse nuevas investigaciones.
En el
siglo XIX los científicos lo pusieron en duda y comenzaron a desarrollarse grandes y serios estudios al respecto. La iniciativa de estos estudios se debió al padre jesuita Marchi; al cabo del tiempo la hipótesis de los arenales se fue abandonando y se tuvo definitivamente la certeza de que las catacumbas son obra de cristianos con la finalidad de enterramiento.
LOS NOMBRES.
Entre la gran cantidad de cementerios subterráneos de Roma, unos 60 son conocidos por su nombre. De entre ellos, unos toman los nombres de un santo o de varios que fueron allí sepultados; tal es caso de Santa Inés, Santa Priscila o San Pancracio. Otros cementerios conservan el nombre primitivo de las localidades donde se habían establecido, como Ad Ursum Pileatum, Ad Sextum Philippi. Otros tomaron el nombre de los propietarios del terreno debajo del cual se hicieron los enterramientos, o bien el nombre de sus fundadores o de algún personaje que lo amplió. A partir de la época de Constantino muchos de esos cementerios fueron perdiendo poco a poco sus primitivos nombres y se convirtieron en santuarios o lugares consagrados a algún santo importante. De esta manera, la catacumba de Domitila (que sería una propietaria), se convirtió en cementerio de los santos Nereo, Aquiles y Petronila. El de Balbina se llamó de San Marcos y el de Calixto fue San Sixto y Santa Cecilia. Siguiendo el estudio de estas denominaciones, los arqueólogos han podido muy bien averiguar las dos fechas cumbres: la de las persecuciones y la del triunfo.
REFUGIO.
La tercera utilización de las catacumbas era como refugio en tiempos difíciles. A comienzos del siglo II, se sabe que San Alejandro buscó asilo en una de ellas y más tarde, en el siglo III San Calixto vivió largo tiempo en la que hoy lleva su nombre. No sólo sirvieron de amparo para los cristianos perseguidos por los romanos, sino para otro tipo de persecuciones que hubo incluso entre los cristianos. Durante los siglos posteriores las catacumbas siguieron ofreciendo esta posibilidad de asilo.
PRINCIPALES CATACUMBAS DE ROMA.

San Calixto
Catacumba de San Sebastián
Priscila/Prisca
Lucila
Domitila
Pretextato

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